¿Piel apagada, deshidratada o con más líneas de expresión a pesar de usar crema solar? Esto ocurre porque el sol debilita el colágeno bajo la superficie. Te contamos cómo funciona este proceso,fotoenvejecimiento y cómo crear un escudo de protección completo desde el interior.

El colágeno es la proteína más abundante de nuestra piel y actúa como la red de soporte que la mantiene tersa, elástica y en su sitio. Cuando nos exponemos a la radiación ultravioleta, especialmente a los rayos UVA, se desencadena una reacción que desgasta esta estructura:
- Activación de enzimas destructoras: El sol activa unas enzimas en nuestra piel que tienen la función natural de eliminar el colágeno dañado. El problema es que, bajo la exposición solar en verano, estas enzimas se descontrolan y empiezan a descomponer también las fibras de colágeno sano y elastina.
- Generación de radicales libres: La radiación UV genera un estrés oxidativo masivo en las células. Estos radicales libres atacan directamente a las moléculas de colágeno existentes y ralentizan la capacidad natural de la piel para producir fibras nuevas.
Este proceso de degradación interna es el gran responsable de hasta el 80% del envejecimiento prematuro de la piel. El protector solar convencional detiene eficazmente la quemadura y el daño en la capa externa (epidermis), pero no puede evitar al 100% que esta alteración interna de las fibras estructurales siga su curso bajo la superficie.
Es una de las dudas más frecuentes, sin embargo, la respuesta desde el punto de vista dermatológico es que no sirven para regenerar la estructura interna de la piel. Es físicamente incapaz de atravesar la barrera cutánea para llegar a la dermis, que es la capa profunda donde se fabrica el colágeno real.
Al aplicar una crema con colágeno, este se queda depositado en la capa más externa de la piel. Ofrece una fantástica hidratación superficial y suavidad temporal, pero no repara ni sustituye el soporte interno que se debilita por el sol. Para reestructurar y reponer el colágeno de verdad, la nutrición debe venir necesariamente desde el interior a través de la ingesta de nutrientes específicos.
Para contrarrestar los efectos del sol y estimular activamente la producción de colágeno nuevo durante los meses de calor, debemos aportar a nuestro organismo los bloques de construcción exactos que necesita para sintetizarlo. La mejor opción es recurrir a la suplementación, para ello, asegúrate de que su fórmula cumpla con estos tres requisitos clave:
- Que sea Colágeno Hidrolizado (Tipo I): El colágeno en su estado natural apenas se absorbe. Al estar hidrolizado, dividido en péptidos muy pequeños, tu cuerpo lo asimila rápidamente y lo transporta a través de la sangre directo a la dermis para reactivar la producción de colágeno propio. El Tipo I es el específico y más abundante en la piel.
- Enriquecido con Vitamina C: Sin ella, tu cuerpo es incapaz de unir los aminoácidos para formar nuevas fibras de colágeno estables y duraderas. Además, esta vitamina actúa como un potente antioxidante indispensable para unificar el tono y ayudar a prevenir las manchas solares.
- Ácido Hialurónico y Coenzima Q10: Son los mejores aliados para multiplicar el efecto en verano. El ácido hialurónico retiene el agua en las células para evitar el aspecto "acartonado" por el cloro y la sal, mientras que la Coenzima Q10 actúa como un potente antioxidante que frena los radicales libres antes de que dañen tu piel.
info@indesmed.com