El magnesio puede ayudar a aliviar distintos tipos de dolor, especialmente los relacionados con músculos, nervios y estrés. Su efecto relajante y antiinflamatorio lo convierte en un suplemento clave para mejorar el bienestar general. Además, contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular, reduciendo molestias frecuentes.

El magnesio tiene propiedades antiinflamatorias que ayudan a disminuir la inflamación del cuerpo, sobre todo cuando está relacionada con el estrés, la fatiga o la sobrecarga muscular.
Puede ayudar a desinflamar:
• Dolores musculares y contracturas
• Inflamación causada por el estrés y la tensión
• Migrañas y cefaleas tensionales
• Dolor menstrual y molestias premenstruales
• Inflamación articular leve
Según investigaciones en nutrición clínica, el magnesio participa en la regulación de citoquinas inflamatorias, lo que puede reducir procesos inflamatorios crónicos leves. También mejora la circulación y relaja los músculos, facilitando la recuperación tras el ejercicio o esfuerzos físicos.
Además, su efecto relajante favorece la reducción del cortisol, una hormona relacionada con el estrés que puede aumentar la inflamación.
Sí, el magnesio es beneficioso para la salud cardiovascular, siempre que se tome en dosis adecuadas y bajo recomendación profesional.
Entre sus beneficios más importantes:
• Ayuda a regular la presión arterial
• Favorece el ritmo cardíaco normal
• Reduce el riesgo de arritmias
• Mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos
• Puede disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares
Diversos estudios en cardiología han observado que niveles adecuados de magnesio se asocian con menor riesgo de hipertensión y problemas cardíacos. Esto se debe a que este mineral interviene en la contracción y relajación del músculo cardíaco.
También participa en el equilibrio de electrolitos como el potasio y el calcio, fundamentales para el funcionamiento del corazón.
La deficiencia de magnesio puede provocar síntomas físicos y emocionales que a menudo pasan desapercibidos.
Los síntomas más comunes incluyen:
• Calambres musculares frecuentes
• Fatiga y debilidad
• Ansiedad o irritabilidad
• Insomnio o sueño de mala calidad
• Dolores de cabeza recurrentes
• Palpitaciones
• Hormigueo en manos y pies
• Sensibilidad al estrés y al ruido
En casos más avanzados, puede afectar el sistema nervioso y cardiovascular. Factores como el estrés, el consumo de café, alcohol o dietas pobres en nutrientes aumentan el riesgo de déficit.
Una alimentación rica en frutos secos, verduras de hoja verde, semillas y cereales integrales puede ayudar a prevenirlo. Sin embargo, en algunos casos los suplementos son necesarios.
El magnesio ayuda principalmente a quitar o aliviar dolores musculares, calambres, contracturas, migrañas tensionales y molestias relacionadas con el estrés o la inflamación leve. También puede reducir el dolor menstrual y mejorar la recuperación después del ejercicio.
En general, es un mineral clave para el sistema nervioso y muscular, por lo que mantener niveles adecuados puede disminuir molestias frecuentes y mejorar la calidad de vida. Si presentas dolores recurrentes, fatiga o tensión muscular, es recomendable revisar tu alimentación y, si es necesario, consultar con un profesional de salud para valorar la suplementación con magnesio.
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