Con la edad, la movilidad puede disminuir y dificultar los desplazamientos. El andador es una ayuda esencial para asegurar la marcha y mantener la autonomía de las personas mayores. Elegir el modelo adecuado es clave para garantizar comodidad, estabilidad y seguridad en el día a día.

El andador ayuda a mantener el equilibrio y a reducir el riesgo de caídas en las personas mayores. Permite desplazarse con mayor seguridad tanto en interiores como en exteriores, aliviando las articulaciones y los músculos. Al ofrecer un apoyo estable, favorece la autonomía y tranquiliza tanto al usuario como a sus familiares.
Existen varios tipos de andadores, cada uno adaptado a un nivel específico de movilidad:
- Andador sin ruedas: recomendado para personas que necesitan un apoyo máximo y se desplazan principalmente en interiores.
- Andador de 2 ruedas: ofrece mayor fluidez de movimiento manteniendo una buena estabilidad.
- Andador de 4 ruedas (rollator): ideal para exteriores, suele incluir frenos, asiento y cesta.
- Andador plegable: práctico para el transporte y almacenamiento, adecuado para personas relativamente autónomas.
La elección del andador depende de varios factores: nivel de equilibrio, fuerza física, entorno de uso (interior o exterior) y frecuencia de desplazamientos. Es importante comprobar la altura regulable de las empuñaduras, la estabilidad del modelo y su facilidad de uso. Un profesional sanitario o especialista en material médico puede ayudar a elegir el andador más adecuado.
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